Investigadores norteamericanos han creado un modelo informático con el que se puede descubrir la palabra en la que está pensando un individuo.
Utilizaron imágenes cerebrales de nueve voluntarios, obtenidas mediante resonancia magnética, para descubrir los patrones neuronales asociados a 60 conceptos.
A continuación “adiestraron” al modelo informático para que fuera capaz de reconocer los patrones de actividad cerebral asociados a dichos conceptos.
De esta forma, una vez determinado un patrón natural, el modelo deduce en qué palabra está pensando el sujeto. El descubrimiento podría servir para conocer mejor el procesamiento del lenguaje por parte del cerebro, así como para comprender la causa de algunas disfunciones del lenguaje.
Las relaciones entre estos dos àmbitos han ingresado en una nueva dinàmica a partir de la aceleraciòn en los adelantos en sistemas y telecomunicaciones de la ùltima dècada. Este desarrollo vertiginoso ha generado ademàs la percepciòn de que las respuestas al aprendizaje deben darse en tèrminos tecnològicos, dado que la adquisiciòn misma del conocimiento se encuentra subordinada a los cambios de èsta.En efecto, tomando como premisa:
“Uno de los factores más persuasivos es la reducción de la vida media del conocimiento. La “vida media del conocimiento” es el lapso de tiempo que transcurre entre el momento en el que el conocimiento es adquirido y el momento en el que se vuelve obsoleto. La mitad de lo que es conocido hoy no era conocido hace 10 años. La cantidad de conocimiento en el mundo se ha duplicado en los últimos 10 años y se duplica cada 18 meses de acuerdo con la Sociedad Americana de Entrenamiento y Documentación (ASTD, por sus siglas en inglés). Para combatir la reducción en la vida media del conocimiento, las organizaciones han sido obligadas a desarrollar nuevos métodos para llevar a cabo la capacitación.(González (2004)
Vemos de esta forma como se extiende al conocimiento-y por extensiòn a los aprendizajes-un concepto de obsolescencia del mismo determinado por fenòmenos intrìnsecos a lo tecnològico, como la Ley de Moore y el llamado Darwinismo Tecnològico.
George Siemens, fundador de INTEL, resume asì esta posiciòn en torno al sistema tecnologìa-aprendizaje:
"La tecnología está alterando (recableando) nuestros cerebros. Lasherramientas que utilizamos definen y moldean nuestro pensamiento."
Este esquema asimila la comunicaciòn neuronal a la que se suscita entre los nodos de una red informàtica, lo que conlleva a un reduccionismo tecnològico sobre los procesos que operan en la mente humana.
NUEVA YORK. En los últimos años, los Estados Unidos han contribuido más a la inestabilidad mundial que a la resolución de los problemas mundiales. Ejemplos de ello son, entre otros, la guerra de Irak, lanzada por Estados Unidos con falsas premisas; el obstruccionismo de las medidas encaminadas a frenar el cambio climático, una escasa ayuda para el desarrollo y la violación de tratados internacionales, como, por ejemplo, los Convenios de Ginebra. Si bien muchos factores han contribuido a las acciones desestabilizadoras del país, uno poderoso es el antiintelectualismo, ejemplificado recientemente por la repentina popularidad de la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin.
Por antiintelectualismo entiendo en particular una perspectiva agresivamente anticientífica, respaldada por el desdén contra quienes se atienen a la ciencia y sus pruebas. Las amenazas que afronta una gran potencia como Estados Unidos exigen un análisis riguroso de la información conforme a los mejores principios científicos.
El cambio climático, por ejemplo, plantea amenazas terribles al planeta, que se deben evaluar conforme a las normas científicas actuales y la capacidad en desarrollo de la ciencia del clima. El proceso científico mundial llamado Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que ha obtenido el premio Nobel, ha establecido el criterio del rigor científico para el análisis de las amenazas de cambio climático provocado por la humanidad. Necesitamos a políticos con conocimientos científicos y adeptos al pensamiento crítico basado en las pruebas para que plasmen esos hallazgos y recomendaciones en políticas y acuerdos internacionales.
Sin embargo, en Estados Unidos las actitudes del presidente Bush, de republicanos influyentes y ahora de Sarah Palin han sido lo contrario de científicas. La Casa Blanca ha hecho todo lo que ha podido durante ocho años para ocultar el abrumador consenso científico sobre la contribución humana al cambio climático. Ha intentado impedir que los científicos oficiales hablen sinceramente al público. The Wall Street Journal ha propagado posiciones anticientíficas y seudocientíficas para oponerse a las políticas encaminadas a luchar contra el cambio climático provocado por la humanidad.
Esos planteamientos anticientíficos han afectado no solo a la política del clima, sino también a la política exterior. Estados Unidos fue a la guerra con Irak a partir de los instintos viscerales y las convicciones religiosas de Bush y no de pruebas rigurosas. Asimismo, Palin ha llamado a la guerra de Irak "una tarea inspirada por Dios".
No se trata de personas aisladas, aunque poderosas, que están divorciadas de la realidad. Reflejan el hecho de que un porcentaje importante de la sociedad norteamericana, que actualmente vota principalmente por los republicanos, rechaza o simplemente desconoce pruebas científicas básicas relativas al cambio climático, la evolución biológica, la salud humana y otras esferas. Por lo general, dichos votantes no rechazan los beneficios de las tecnologías resultantes de la ciencia moderna, pero sí las pruebas y las recomendaciones de los científicos sobre políticas públicas.
Según recientes encuestas de opinión realizadas por la Fundación Pew, mientras el 58 por ciento de los demócratas creen que la humanidad está causando el calentamiento planetario, solo el 28 por ciento de los republicanos lo creen. Asimismo, según una encuesta realizada en el 2005, el 59 por ciento de los republicanos que se declaran conservadores rechazaron cualquier teoría de la evolución, mientras que el 67 por ciento de los demócratas progresistas aceptaron alguna versión de la teoría evolucionista.
Desde luego, algunos de esos negacionistas son simplemente ignorantes en materia de ciencia, víctimas de la deficiente calidad de la enseñanza de la ciencia en los Estados Unidos, pero otros son fundamentalistas bíblicos, que rechazan la ciencia moderna, porque interpretan la palabra de la Biblia como literalmente verdadera. Rechazan las pruebas geológicas del cambio climático, porque rechazan la propia ciencia de la geología.
La cuestión a la que nos referimos aquí no es la de la religión contra la ciencia. Todas las grandes religiones tienen tradiciones de intercambio fructífero con la investigación científica y, de hecho, la apoyan. La edad de oro del Islam, hace un milenio, fue también aquella en que la ciencia islámica orientó al mundo. El papa Juan Pablo II declaró su apoyo a la ciencia básica de la evolución y los obispos católicos romanos son convencidos partidarios de que se limite el cambio climático provocado por la humanidad basándose en pruebas científicas.
Varios científicos destacados, incluido uno de los mayores biólogos del mundo, E. O. Wilson, se han dirigido a las comunidades religiosas para que apoyen la lucha contra el cambio climático provocado por la humanidad y la lucha en pro de la conservación biológica, y dichas comunidades religiosas les han respondido en armonía con la ciencia.
El problema es un fundamentalismo agresivo, que niega la ciencia moderna, y un antiintelectualismo agresivo, que ve a los expertos y los científicos como el enemigo. Esas concepciones son las que pueden acabar propiciando que muramos todos. Al fin y al cabo, esa clase de extremismo puede acabar conduciendo a la guerra, al basarse en concepciones pervertidas sobre que una guerra determinada es deseada por Dios en lugar de un fracaso de la política y la cooperación.
En muchas declaraciones, Palin parece decidida a invocar a Dios en sus juicios sobre la guerra, señal siniestra para el futuro, si es elegida. Desde luego, animará a muchos enemigos a recurrir a sus propias variedades de fundamentalismo para que devuelvan el ataque a Estados Unidos. Los extremistas de los dos bandos acaban poniendo en peligro a la gran mayoría de los seres humanos, que no son extremistas ni fundamentalistas anticientíficos.
Resulta difícil saber con certeza a qué se debe el aumento del fundamentalismo en tantas partes del mundo. Lo que está sucediendo en los Estados Unidos, por ejemplo, no ocurre en Europa, sino que es característico de algunas partes de Oriente Medio y del Asia central. Parece que el fundamentalismo surge en épocas de cambios trascendentales, cuando los órdenes sociales tradicionales se ven amenazados. El surgimiento del fundamentalismo estadounidense moderno en política data de la era de los derechos humanos en el decenio de 1960 y, al menos en parte, refleja una reacción violenta entre los blancos contra la fuerza económica y política en aumento de los grupos minoritarios no blancos e inmigrantes en la sociedad estadounidense.
La única esperanza para la Humanidad es la de que se pueda sustituir el círculo vicioso del extremismo por una comprensión mundial compartida de las amenazas en gran escala relacionadas con el cambio climático, los abastecimientos alimentarios, la energía sostenible, la escasez de agua y la pobreza. Los procesos científicos mundiales, como el IPCC, son decisivos, porque representan nuestra mayor esperanza de creación de un consenso basado en las pruebas científicas.
Estados Unidos debe regresar al consenso mundial basado en la ciencia compartida y no en el antiintelectualismo. Ese es el imperativo urgente en el corazón de la sociedad estadounidense actual.
Almejas gigantes podrían haber ayudado a alimentar a nuestros antepasados prehistóricos cuando migraron de África hacia el resto del mundo. Se trata de una especie primitiva descubierta ahora nuevamente.
La especia Tridacna costata representaba el 80 por ciento de las almejas gigantes del Mar Rojo, hoy en día apenas si representan el 1 por ciento de las almejas que viven allí. Al parecer tan sólo viven y vivían en aguas bajas, lo que las hizo vulnerables a la sobre pesca.
Según el investigador Claudio Richter, ecologista marino alemán, la Tridacna costata habría sufrido de las primeras sobre explotaciones que el Homo sapiens ha realizado en este planeta. Ya que la evidencia fósil muestra ejemplares rotos de esta almeja gigante ya a una antiguedad de 125 mil años, durante el último intervalo inter glaciar, o sea el período cálido antes de la ultima gran Glaciación.
Se cree que los humanos modernos, que habían aparecido hace 200 mil años en África, aprovecharon este alimento fácil de conseguir. Según Richter y colegas, estos moluscos podrían haber desempeñado un papel clave en alimentar a nuestros antepasados en un momento crucial, y a la ves sirviendo como una presa primaria debido a su gran tamaño.
Se sabe que los primeros sapiens ya marisqueaban en Sudáfrica hace 165 mil años, con lo que es posible que estos recursos les hubiesen ayudado a expandirse por el continente, y luego por el resto del mundo.
Aunque la mayoría de los europeos está de vacaciones, algunos miles de científicos congregados en las afueras de Ginebra trabajan febrilmente, día y noche, los siete días de la semana.
Son los físicos, ingenieros, matemáticos y especialistas en ciencias de la computación que están poniendo en marcha el experimento más
grande de la historia: el Large Hadron Collider ( LHC ) , el acelerador de partículas más poderoso que se haya construido y con el que esperan poder recrear los primeros instantes del universo, atisbar la más recóndita intimidad de la materia, contestar las respuestas que los atormentan y... reescribir los libros de ciencia.
"Esto mueve la frontera del conocimiento. Y no es una forma de decir. Es así, literalmente. Entramos en una región de energía nunca antes estudiada del modo en que vamos a hacerlo", dice desde Suiza María Teresa Dova, investigadora de la Universidad de La Plata (UNLP) y responsable de la participación argentina en el proyecto del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN, según sus siglas en inglés).
Dova y su grupo tienen asegurado un lugar en "el centro de la acción" del mundo científico del momento, donde la adrenalina fluye a mares mientras ponen a punto los instrumentos científicos que ayudarán a interpretar la maraña de datos que recolectará el colisionador cuando esté funcionando a pleno.
Las dimensiones de esta operación hacen que este experimento sea "lo increíble en busca de lo inimaginable". Para estudiar los más diminutos fragmentos del cosmos, el instrumento más grande del mundo ya se convirtió en el lugar más frío del universo conocido: "Se inyectaron 10.000 toneladas de helio líquido para llevar 1600 imanes superconductores a unos grados por encima del cero absoluto, es decir a-270°C" -explica Dova-. Y eso, a lo largo de 27 km. La tecnología es tan impresionante que hubo que calcular que con el frío el material se iba a contraer hasta nueve metros. No es apretar un botón y listo."
Y enseguida agrega: "Estamos preparando lo que llamamos «el camino del descubrimiento», porque los hallazgos van a llevar muchos meses y años de trabajo".
El LHC está diseñado para hacer chocar (colisionar) dos haces de protones (partículas que integran el núcleo atómico) que rotan en sentido contrario a velocidades cercanas a la de la luz. Los haces se mueven en el vacío dentro de un gigantesco anillo enterrado a cien metros de profundidad, en promedio, guiados por imanes superconductores, es decir, que no ofrecen resistencia al paso de la corriente eléctrica. Las colisiones se producen dentro de los cuatro principales experimentos del LHC.
Los científicos ya comenzaron a hacer circular haces de protones de prueba y, si todo sigue como está previsto, el 10 de septiembre será la inauguración oficial de las operaciones.
"Los haces de protones son como ramilletes del tamaño de un lápiz -explica Dova-. Tendrán alrededor de 1011 protones (un 1 seguido de 11 ceros). Las colisiones ocurrirán cada 25 nanosegundos (la mil millonésima parte de un segundo). Pero aunque esperamos millones de colisiones por segundo, las que nos sirven para contestar las preguntas que nos hacemos a lo mejor son muy poquitas. Entonces, hay que reducir esa cantidad a sólo 200 por segundo, asegurándose al mismo tiempo de no descartar las que son importantes."
Dova, al frente de un grupo que no sólo incluye a doctorandos de la UNLP y a jóvenes investigadores de la UBA, sino también a científicos del Argonne National Laboratory, de los Estados Unidos, y de la Universidad de Birmingham, entre otros, están desarrollando los algoritmos para seleccionar de entre toda esa maraña los datos significativos.
"La primera parte del detector es una cámara de «trazas»: son las señales que dejan a su paso y a partir de las cuales tenemos que deducir de qué tipo de partícula se trata. Hay que estudiar mucho y saber mucha física. Estamos preparando todo el análisis para cuando empiecen a acumularse los datos y lo hacemos principalmente con simulaciones. La preparación -tanto para lo que esperamos ver, como para lo inesperado- es brutal, vivimos en un grado de estrés inimaginable porque tiene que estar todo listo y no nos podemos equivocar. Uno de mis estudiantes me contaba que la noche anterior a cada reunión de coordinación no duerme", comenta la investigadora, que por estos días va del hotel a la oficina y de la oficina al hotel... que están ubicados exactamente enfrente uno de la otra.
Dova, madre de dos jóvenes de 20 y 23 años, se graduó en La Plata e hizo su tesis en materia condensada.
"Después de doctorarme, me ofrecieron venir a hacer física experimental de punta al CERN -recuerda la científica-. Lo pensé mucho. «¿Cambiar de tema ahora, pensé, es muy complicado». Pero tomé la decisión y no me arrepiento. Adoro lo que hago, si estuviera en la misma situación volvería a elegir la física de altas energías. Es fascinante. La excitación, el ambiente... Es el lugar donde se juntan las mentes más brillantes para discutir: no hay físico que no haya pasado por el CERN, aunque no sea su tema específico. Me gusta la adrenalina, la competencia, el llegar a un resultado antes que los demás, la presión de tener que cumplir con plazos estrictos... Esto es un paraíso."
Qué pregunta rara dirá el lector, más uno que viene aquí a Espaciociencia a leer noticias científicas. Cualquier persona común y corriente está al tanto de que nuestro planeta es una bola redonda, tal vez sean menos los que sepan que no es perfectamente circular, sino algo achatado en los polos, pero sin duda cualquiera de ustedes no dudaría en tildar de loco a quien diga que la Tierra es plana.
Y bueno, pero hay gente que así lo cree, hoy en día, sí. Tildan de falsas las imágenes y pruebas que se han acumulado a lo largo de siglos en favor de la redondez de nuestro mundo.
Hay creyentes de la Tierra Planta en el Reino Unido y en Estados Unidos para quienes la “teoría de la Tierra redonda” es una conspiración.
En BBC mundo se habla de un “científico” que defiende la teoría de la Tierra Planta, y el sujeto, John Davis, dice “la Tierra es plana y horizontalmente infinita y se estira horizontalmente sin cesar. Me di cuenta de lo mucho que aceptamos como un hecho dado. Los humanos parecemos felices simplemente aceptando lo que se nos dice, no importa que ello sea contrario a nuestros sentidos”. Eso no es todo “tiene al menos 9.000 kilómetros de profundidad”, según Davis.
En sitios como la Sociedad de la Tierra Plana se dice que "La Tierra es más o menos un disco. Obviamente no es perfectamente plana debido al fenómeno geológico de colinas y valles. Tiene cerca de 39.840 kilómetros de diámetro".
Y no se trata de una broma, o de fanáticos de Mundodisco, son gente que realmente cree en eso. Si hasta tienen una respuesta para la pregunta de ¿por qué nadie se cayó por el borde del disco? "Un rápido examen del mapa de la Tierra plana explica bien la razón. El polo norte es central y la antártica comprende la circunferencia total de la Tierra. Circunnavegar es un tipo de viaje en un amplio círculo a través de la superficie de la Tierra”, absurda desde un punto de vista racional.
Pero el asunto es que simples pruebas que cualquiera puede hacer, ya echan por tierra esta loca teoría. No se trata de creer en lo que un científico diga, sino en algo que cualquier persona puede probar.
Dejemos de lado los satélites que dan la vuelta a nuestro planeta y las fotos tomadas desde el espacio, ya que todo eso es puesto en duda por estos fanáticos. Pero probemos con simples experimentos, como por ejemplo observar a los barcos desaparecer en el horizonte, o el seguimiento de las estrellas y los planetas, todo esto apunta a una idea lógica y racional, que nuestro mundo es esférico. Otra prueba simple, es la que aportó Aristóteles, que fue observar los eclipses de Luna, donde se ve la forma de nuestro planeta.
¿Pero de donde salió esto? ¿Acaso son gente que no dejó de creer en la tierra planta desde la antigüedad? No, son gente de nuestro tiempo.
Una creencia popular es que en Europa se creía en una Tierra Plana hasta que Colón los sacó de su idea loca, y les mostró que el mundo era redondo. Pero no es así, todos sabían que la tierra era redonda desde la época de los griegos. La idea de que vivimos sobre un disco volvió a surgir en el siglo XIX en Inglaterra.
MADRID.- Una cámara con forma de globo ocular con una pupila roja. Esa es la imagen que tenemos grabada en la retina del conocido personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger en Terminator. Algo parecido es lo que han inventado ahora un equipo de científicos de las universidades de Illinois y Northwestern. El primer paso, apuntan, hacia el ojo biónico y la retina artificial.
La naturaleza es sabia. Los sistemas de visión de la mayor parte de los animales tienen una disposición curva, que reduce enormemente la distorsión de las imágenes. Los inventos humanos, como las cámaras fotográficas o de vídeo, se basan, por el contrario, en mecanismos planos lo que obliga a crear complejos sistemas para lograr una imagen lo más nítida posible, sin aberraciones.
Lo que estos investigadores presentan en la revista 'Nature' es, precisamente, la tecnología que permite saltar de un receptor plano a uno curvo. Se trata de un hito de la electrónica que ha roto la barrera de las dos dimensiones. La primera demostración de su uso es un impactante ojo biónico.
Un nuevo estudio realizado por la Universidad Metropolitana de Londres confirma la visión estereotipada que el gran público tiene de los matemáticos, a menudo calificados como “nerdys” o “geeks” en sentido despectivo y en general como “gente rara”.Los investigadores sugieren que existe un vínculo entre la imagen con la que la cultura popular castiga a las matemáticas y el pobre número de estudiantes que deciden cursar estudios de esta ciencia. “Habida cuenta de los clichés negativos relacionados con las matemáticas y los matemáticos no es extraño que solo un número reducido de estudiantes opten por un aprendizaje superior”, se queja Heather Mendick, responsable del informe/encuesta realizado con 650 estudiantes pre-universitarios. La mayoría de los participantes, tanto los que le gusta la materia como los que odian las ecuaciones, pensaban en un matemático como un hombre de cabello blanco obsesionado por los números y carente de cualquier vida social. Con esa etiqueta los estudiantes calificaron a genios como Albert Einstein o John Nash, seguramente influidos por películas como “A Beautiful Mind”.
Este me parece uno de los videos más interesantes y con mayor utilidad educativa tanto en el aula como fuera de ella, así como para toda clase de públicos. Se los recomiendo para su uso:
Varios proyectos en la red impulsan el intercambio de información a través de Internet para avanzar en los estudios del genoma. El objetivo es manejar el flujo continuo de datos nuevos para generar nuevas hipótesis.
Wikipedia, la enciclopedia general on line escrita y editada por los usuarios, es uno de los sitios más utilizados de Internet y cuenta con más de dos millones de artículos, en cuya redacción han contribuido seis millones de personas. El modelo ahora puede exportarse al ámbito científico. Gene Wiki y WikiProteins son dos proyectos independientes sobre genes y proteínas que han decidido imitar los mecanismos de la Wikipedia para crear grandes bases de datos que agrupen y vertebren el gran volumen de información que se está generando sobre la actividad de los genes.
"Será una poderosa herramienta para la comunidad científica. Esperamos que muestre cómo el flujo continuo de datos biológicos puede ser manejado y utilizado para generar nuevas hipótesis y descubrimientos", escriben investigadores que impulsan los proyectos en la revista electrónica Plos Biology.
Tanto Gene Wiki como Wikiproteins apuestan por las herramientas Wiki, que permiten crear y editar fácilmente contenidos en Internet enlazando páginas y conceptos. En ambos casos buscan la colaboración voluntaria de miles de expertos e investigadores.
El Gene Wiki está respaldado por científicos estadounidenses de la Universidad de San Diego, la Universidad de Washington y el Instituto de Genómica de la Fundación Novartis de Investigación (GNF). Su propuesta es crear una base de datos sobre genética que esté actualizada continuamente y que sirva de fuente fiable a estudiantes, pedagogos y científicos. El primer paso ha sido colocar en la Wikipedia cientos de embriones de artículos con un resumen del gen, la cadena de componentes y su posición en el cromosoma. Son la base para que otros científicos y expertos aporten sus conocimientos.
"Hay alrededor de 25.000 genes en el genoma humano. Nosotros a tenemos unos 9.000 artículos sobre el tema que estamos colocando en la Wikipedia. Los genes no son islas, están vinculados a otros temas como enfermedades y a otros muchos aspectos de la biología humana y nuestro objetivo es proporcionar una visión completa de todo este material. Hemos empezado con una aportación uniforme para los genes y a partir de ahora la comunidad enriquecerá, corregirá o completará el contenido", explica Andrew Su, investigador del GNF y portavoz de Gene Wiki.
Los impulsores del proyecto señalan que han valorado mucho el modelo a escoger y que han elegido Wikipedia porque tiene un mecanismo participativo muy contrastado. Al tratarse de un tema técnico, esperan menos problemas de vandalismo editor que el que a veces generan materias ideológicas o políticas y en todo caso afirman que los mecanismos de edición que tiene la Wikipedia garantizan unos óptimos resultados. El Gene Wiki ha desechado otros modelos, como el de Citizendium, una biblioteca digital que imita a la Wikipedia aunque utiliza editores profesionales y otros sistemas de control de contenidos. "Wikipedia tiene un volumen de usuarios muy importante, un gran reconocimiento, buenos rankings en los buscadores de Internet y un sistema colaborativo que funciona", dice Andrew Su.
WikiProteins, por su parte, quiere crear una gran base de información sobre conceptos biomédicos, enfermedades y otros datos relativos a las proteínas. Es un sistema independiente de la Wikipedia, pero que también utiliza herramientas Wiki para recopilar, editar y enlazar la información. La idea es organizar los datos que ahora están dispersos, motivar a los expertos para que sumen sus conocimientos y crear una base de consulta abierta a todo el mundo. Barend Mons, biólogo de la Universidad de Rotterdam (Holanda) y cofundador de WikiProteins, señala que hay similitudes de concepto y contenidos entre su proyecto y el Gene Wiki. Y no descarta que puedan compartir esfuerzos: "Hay un gran potencial de sinergia entre ambos y vamos a ver si podemos trabajar juntos porque su planteamiento y el nuestro son complementarios".